PANDEMIA IMPARABLE

Cierre ya, Presidente

Esta es su hora. Mañana será tarde.

Todos dudamos. Duda mi vecina. Dudo yo. Duda mi compañera. Dudan mis hijos. Duda el verdulero de la cuadra. Duda el periodista en el piso de la tele. Duda la cronista que entrevista en la puerta de los hospitales. Todos dudamos y no está mal que dudemos. 

El que no puede dudar es su gobierno en esta hora dramática que nos toca vivir. El que no puede dudar es usted presidente. Cierre ya presidente. Salve a los próximos infectados. Salve a los que ya son candidatos a la muerte. Salve a los laburantes, a los cartoneros y las cartoneras, a los médicos y las médicas, a los enfermeros y las enfermeras, a los transportistas, a las fuerzas de seguridad, a las maestras y los maestros. 

Y por sobre todo, salve a los pibes y a las pibas que siguen yendo a la escuela. Cierre ya presidente aunque lo puteen por Clarín y compañía. No lea más esos diarios, no escuche más a los heraldos de la muerte. Escuche a los científicos, presidente. Lea la mirada de su pueblo, escuche a los del barrio, saltee si hace falta a los dirigentes y a los funcionarios tibios y mediocres y dese un baño de pueblo cuando esté repuesto. 

Conmuévase por las colas de pobres frente a los comederos populares y no por la cola de indolentes y miserables que buscan una oferta en el shopping o en la tienda. Estos últimos lo podrán putear y hay que bancarse; lo que usted no se puede permitir es que lo puteen los pobres, presidente. Recuerde que usted es el presidente de todos, pero un poquito más de los pobres. 

Cierre ya presidente y asegúrese que Guzmán suspenda su gira y tenga listo el pasaje para volver y disponer los fondos necesarios para el Ingreso Familiar de Emergencia y para todos los IFE que hagan falta para que nuestro pueblo no se muera de hambre. Congele las tarifas allí abajo donde duelen mucho más. Encane a los ladrones que suben los precios a la velocidad del virus. 

Pegue un volantazo presidente, porque no son tiempos normales sino tiempo de guerra contra la pandemia y los funebreros de la oposición. Ellos son la muerte, nosotros somos la vida. Cierre ya presidente y dígale al FMI que espere hasta que salgamos de esta ruta de la muerte donde nos puso la pandemia. Y el cierre debe ser ahora antes del colapso. Porque después del colapso cerrarán los hospitales y los cementerios sin que usted siquiera opine. Cierre ya presidente, salve a su pueblo. Esta es su hora. Mañana será tarde.

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