Perro que ladra...

Larreta, Perotti y Schiaretti: seis meses, cero vacunas

Fracaso rotundo con Pfizer

Benjamín Justo Lara

Mientras que, cerca de las 18 de este jueves, el Gobierno Nacional anunció la llegada de otro medio millón de dosis de Sputnik V -desde Rusia- para este fin de semana, y al tiempo que se espera que llegue al país -el domingo por la tarde- el cargamento con 864.000 vacunas de AstraZeneca en un vuelo de KLM; el cada vez menos ensordecedor grito de "¡quiero mi vacuna, y la quiero ya!" por parte de facciones extremistas de la oposición, tropieza, y tropieza, cae, se levanta y vuelve a tropezar. Entre extrañas ignorancias y ladridos al viento, se dirime el minuto a minuto de la pandemia local.

Mientras el Gobierno Nacional hace lo que puede, y lanza golpes al vacío para negociar la llegada de la mayor cantidad de vacunas posibles, parece ser que, desde el arco opositor -cada vez más difuso y confuso, por cierto- se desayunaron hace pocos días de algo que sabían -o debían saber- desde hace seis meses, y lo callaron deliberadamente.

Argentina atraviesa un año electoral y se sabe que, en ese barro, todo vale. Hasta las peores bajezas. El hecho de colgarse del para-avalancha para espetar por la falta de vacunas, se asemeja mucho a tirarle un golpe al rival cuando tiene una rodilla en la lona. Parece fácil, y lo es. Pero los datos duros desnudan una operación floja de papeles, en referencia a la "autonomía" de las jurisdicciones para proveerse de sus propias dosis.

La verdad llana es que el 6 de noviembre de 2020, en el Boletín Oficial, figuró clara y expresamente la Ley 27573: LEY DE VACUNAS DESTINADAS A GENERAR INMUNIDAD ADQUIRIDA CONTRA EL COVID-19. Para no borronear cuartillas indecorosamente, sólo cabe rescatar el mensaje proferido livianamente por el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, cuando -según algunos desmemoriados o voluntariamente desanoticiados- "pateó el tablero" al decir (a principios de abril de este año) que "no está prohibido" -por la mencionada ley, sancionada justa y sospechosamente por pedido de la empresa norteamericana Pfizer- que las jurisdicciones y los privados compren sus propias vacunas.

De forma lastimosa -y permítame decir 'impresentable'-, la UCR y el PRO habían pedido en el Congreso que las provincias y privados pudieran negociar vacunas. Un reclamo rayano en lo clownesco en virtud de los acontecimientos a la vista, y de una ley que ya lleva en vigencia nada menos que la friolera de medio año. Una de las que encabezó semejante vociferación desmesurada fue la senadora nacional -por la Córdoba de Juan Schiaretti- Laura Rodríguez Machado.

Para mediados de noviembre de 2020, Schiaretti disparó: "Quiero decirle a todas las familias cordobesas que hemos tomado la decisión de vacunar a quienes tengan más de 18 años, que son los que pueden ser vacunados, en el orden de prioridad que determinen las autoridades sanitarias". "Vamos a comprar vacunas para complementar aquellas que nos entregue Nación, cuando estén aprobadas por Anmat y cuando estén a disposición. Esperamos vacunar a 2.700.000 aproximadamente, que es el 70% de la población. Córdoba no va a dejar que sus hijos estén expuestos al peligro de la pandemia si podemos evitarlo". ¿Cuántas vacunas pudo comprar/negociar/conseguir por acción propia gubernamental? Cero.

El Gobierno nacional, a través de Alberto Fernández, en la reciente cadena nacional -que fuera posteriormente caceroleada por el sector más reaccionario de la sociedad, alimentado por los medios del circulo rojo sangre-, sostuvo claramente, en un tiro por elevación: "Muchos gobernadores intentaron conseguir vacunas infructuosamente, pero están siendo acaparadas por pocos países". Pasado en limpio: "Vayan, nadie les prohíbe que compren, vayan nomás, a ver si les venden una". Finalmente, carta ganadora para el que había llevado adelante las negociaciones con los laboratorios y otros estados, como el de Rusia y China, para la adquisición de las vacunas.

El otro gobernador que también admitió que estaba tras la compra de Pfizer fue el peronista Omar Perotti. A través de su ministra de Salud, Sonia Martorano, reconoció la movida iniciada con el laboratorio norteamericano. La funcionaria dijo -cándidamente- en declaraciones a la prensa que su cartera estaba "averiguando" sobre las "posibilidades" al respecto: "Aparentemente se puede, pero no sé si será tan fácil conseguirlas", sostuvo la funcionaria, entre una ignorancia supina sobre la ley de hace seis meses, y otra ignorancia supina, a la hora de negociar con los poderes transnacionales de uno de los lobbys más salvajes e insensibles del Planeta. Desde su lugar litoraleño, de un país al sur de todo el mapamundi, la funcionaria local dijo que desde el gobierno de Perotti -ahora- se sienten "ansiosos" e "intranquilos" con el avance de la segunda ola en el territorio. A través de resortes legislativos locales, Perotti dio las órdenes para que se proceda con "las gestiones necesarias para la compra de vacunas", algo que estaba permitido desde hacía seis meses. ¿Cuántas vacunas pudo comprar/negociar/conseguir por acción propia gubernamental? Cero.

El broche de oro llega de la mano de la -en apariencia- 'ingenua' Ciudad de Buenos Aires, comandada por el PRO (quienes van a cumplir 16 años en el poder, sin "alternancias democráticas y republicanas" de ninguna índole) y encabezada por Horacio Rodríguez Larreta. En la región más rica del país, también se enteraron por Cafierito sobre la posibilidad autónoma de conseguir vacunas. ¿No sabían? ¿Qué resorte/funcionario responsable será eyectado tras semejante desatención? Se supone que nadie. "El crimen no paga", supo cantar el Indio Solari en los 80. En medio de esta candidez colegial, de desenvainada cólera angelical, se dio a conocer -recién este jueves- que el ex presidente del HSBC Gabriel Martino trabaja con Larreta para conseguir vacunas de Pfizer. Otro gobierno que debería haber sabido desde hace seis meses que poseía clara autonomía para comprar las vacunas que quisiera, al país y laboratorio deseado. ¿Por qué Larreta, comandando una de las ciudades más poderosas de América, no inició las negociaciones pertinentes? ¿Por qué Fernán Quirós calló ante semejante posibilidad? En este fanatismo a ultranza del PRO de declararlos personal extraodinariamente esencial, ¿por qué el Jefe de Gobierno porteño demoró en vacunar -al menos- al personal de la Salud y de la Educación porteños? Sin embargo, podría leerse como un acto meramente oportunista, electoralista, un cheguevarismo de cotillón... ¿Por qué? Show Político consultó a altísimas fuentes del entramado de los laboratorios y pudo recoger un dato de fundamental peso: "Martino va a ir 'al muere' tratando de conseguir las vacunas Pfizer, porque este tipo de negociaciones no son plausibles de ser llevadas adelante por burócratas o financistas, sino que solamente son admitidas personas ligadas íntimamente a laboratorios. Sino, no hay manera de entrarles. Es un grave error de Larreta al poner a cargo de esta operación a un financista". DIXIT. Lo anticipado, un lobby feroz que espera -tras las agujas- a Caperucita Amarilla. Mientras tanto, en el minuto a minuto, ¿cuántas vacunas pudo comprar/negociar/conseguir por acción propia gubernamental? Cero.

Infobae

Todo el mundo sabe el significado del refrán "Perro que ladra no muerde". Se refiere a una persona que asusta, pero no actúa. Insinúa la existencia de una persona que habla mucho, discute mucho, se queja mucho o hace mucho ruido, y que no termina siendo 'una persona de acción', o sea, 'no cumplirá'. Asómese a las ventanas. ¿Escucha los ladridos? Suenan lejanos, pero suenan. Mientras tanto, un millón y medio de vacunas llegarán este domingo. Por ahora, el gobierno nacional le gana la partida política de las dosis a los caciques regionales.

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