LEY DE ETIQUETADO

Un lobbista de AmCham operó en contra del Etiquetado Claro

Estados Unidos en Diputados

Pablo Bruetman

La Cámara de Diputados empezó a tratar hoy en comisiones el proyecto de ley de promoción de alimentación saludable y etiquetado frontal de alimentos con la presencia del lobbista Alejandro Díaz, CEO de AmCham, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina. 

¿Por qué fue invitado y qué tenía para decir?¿Por qué aparece un orador que defiende los intereses corporativos para hablar sobre una ley que tiene el objetivo de cuidar la salud y la nutrición de los argentinos y las argentinas?¿Por qué estuvo Alejandro Díaz en una reunión de comisiones diciendo que los alimentos que nos enferman son saludables? Esta es la historia de cómo las industrias azucareras (especialmente de las bebidas azucaradas) están imitando a las tabacaleras que el siglo pasado ocultaron los daños a la salud de los cigarrillos.

El 29 de octubre de 2020, el Senado aprobó con 64 votos a favor y tres en contra. Pero falta la aprobación de la Cámara de Diputados que recién hoy empezó a tratarla en comisiones.

La Ley de Etiquetado Claro propone que todos los productos que contienen un exceso de cualquiera de los ingredientes críticos (azúcar, sodio, grasas, calorías) lleven un etiquetado frontal negro de advertencia con el objetivo de que los consumidores sean conscientes de que están adquiriendo un alimento que les puede generar problemas en la salud. La ley es similar a la que ya ejecutan Chile, Uruguay, Perú con resultados satisfactorios -y recientemente México- cuenta con el respaldo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de todas las organizaciones ambientales del país.

Argentina es el país con mayor consumo de bebidas azucaradas de toda la región: lidera el consumo mundial de gaseosas con 131 litros anuales per cápita. Además el consumo de frutas disminuyó un 41% y el de hortalizas un 21% en los últimos 20 años y el consumo de gaseosas y jugos en polvo se duplicó en el mismo período. Y casi 7 de cada 10 personas adultas (mayores de 18) que viven en el país padecen sobrepeso u obesidad. No hay dudas que la salud de los argentinos y las argentinas necesita de una ley que les proteja de las comidas que no alimentan y que sí enferman.

Pero así como las marcas de cigarrillos a través de décadas de lobby en los congresos de todo el mundo evitaron los carteles sobre el daño a la salud en sus productos, las grandes empresas productoras de estas bebidas y comidas también hacen lo imposible por privilegiar el negocio antes que la salud. A la Ley de Etiquetado Claro se oponen los diputados de Tucumán en una defensa corporativa del Ingenio Ledesma y el canciller Felipe Solá, quien en 1996 como el secretario de Agricultura de Carlos Menem, autorizó con un trámite express el ingreso al país de la soja transgénica e incentivó el desembarco de Monsanto, y desde al año pasado es cuestionado por la intención de crear megafactorías de cerdo para China en territorio argentino. Ahora el canciller no quiere que Brasil tenga que limitar las importaciones por no adaptarse a la ley.

Sin embargo la mayor oposición y el mayor lobby en contra de la Ley de Etiquetado Claro viene desde AmCham, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina. Inclusive hoy la Cámara de Diputados le abrió las puertas para participar en la Reunión Informativa Conjunta de las Comisiones de Legislación General. Acción Social y Salud Pública. Industria, Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia a Alejandro Díaz, CEO de AmCham, Argentina.

En su intervención Díaz manifestó que desde AmCham están "a favor del etiquetado frontal pero que consideran que el sistema de advertencia rígido propuesto por la ley es un modelo punitivo que puede atemorizar al consumidor". Y destacó que el 92% de los alimentos comercializados en Argentina estarían alcanzados por la nueva norma. Así se condenó con su propio argumento: admitió que casi todos los productos que se venden en el país son un problema para nuestra salud.

"El criterio de perfil nutricional que define la OPS, aplicado en forma directa, lleva a inconsistencias que confunden al consumidor: productos lácteos y descremados llevarían los mismos sellos de excesos de azúcar y grasa cuando están descremados y llevan un 50% por ciento menos que los que no lo están. Lo mismo puede ocurrir con jugos naturales y exceso de azucares", agregó Díaz. Lo que no dijo y no es ningún secreto es que un producto descremado no está descremado solo por tener menos crema que otro producto. O que las bebidas light no son saludables por tener un poco menos de azúcar que sus versiones originales. El engaño de las gaseosas light es uno de los grandes problemas de la nutrición en la Argentina.

Otra de las quejas de Díaz respecto a la Ley de Etiquetado Frontal fue que no le permite a las empresas comunicar cuando los productos son fortalecidos en fibras o enriquecidos con vitamina A y D. Por supuesto que no mencionó las recomendaciones de los organismos de salud y nutrición que recomiendan adquirir las vitaminas a través de frutas y verduras. Las frutas y verduras no las venden las empresas estadounidenses.

Finalmente Díaz terminó su exposición recomendando aplicar la normativa vigente en Brasil o dejar abierta la posibilidad de adecuarse a la futura ley de etiquetado del Mercosur, en donde seguramente ejercerán aún más presión de lobby. "Los sellos negros no permiten conocer la cantidad de nutrientes. Proponemos explorar modelo Nutriscore con letra de la A a la E, no tener el sello negro que estigmatiza". Ese es el objetivo de AmCham: instalar el sistema NutriScore en la Argentina para después hacer lobby en el resto de la región para adoptarlo. ¿Cuál es la diferencia entre el NutriScore y el etiquetado negro? Básicamente que el NutriScore, que ya está dejando de aplicarse en los países europeos, permite que un producto ultraprocesado obtenga una buena calificación, pese a contener una infinidad de aditivos, preservantes, colorantes, saborizantes y aromatizantes artificiales. Con solo bajar el nivel de azúcar o reemplazarla por edulcorantes no calóricos, bajar los niveles de sodio u grasas saturadas ya podrían obtener una buena calificación pero seguirán dañando los estómagos de los argentinos y las argentinas.

Hasta el momento los únicos diputados en manifestarse en contra de la ley fueron Beatriz Luisa Ávila y Pablo Yedlin, ambos de Tucumán. Y más de 50 legisladores ya anticiparon su voto a favor. Pero no será nada fácil: el lobby es muy fuerte y ya ha llegado inclusive a Sergio Massa quien escuchó con mucha atención en su última visita a Tucumán a los diputados y senadores de la provincia que le plantearon que el etiquetado sería un perjuicio para la industria azucarera. La industria azucarera es la empresa Ledesma. Esa será la batalla: Ledesma, la AnCham y empresas brasileñas contra la salud de los argentinos y las argentinas.

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