Hidrovía: Alberto elige ¿Patria o Colonia?

Soberanía nacional por la concesión de la hidrovía.

Miguel Ponce de León

Hay momentos en la gestión de un gobierno que sirven para hacer historia, para conciliar con sectores empresariales y políticos o para mantener el status quo. Esa oportunidad es la que se juega en las próximas semanas, con el final de la concesión de la Hidrovía, después de 25 años. El ex presidente Carlos Saúl Menem, en la fiebre privatizadora, entregó la administración de esta ruta fluvial a la multinacional Jan de Nul y la firma nacional de balizamiento EMEPA. ¿Va a ser el Gobierno de Alberto Fernández el que recupere -para el Estado- el control de la Hidrovía Paraná- Paraguay?

Desde el ministerio de Transporte de la Nación, a cargo de Mario Meoni, dejaron trascender que están abiertas todas las posibilidades: prorrogar transitoriamente la concesión a la actual operadora Hidrovía S.A, hasta que se realice la nueva licitación, que otras empresas lleven a cabo el dragado y balizamiento, o que lo haga el Estado. La decisión va a ser comunicada el 26 de abril, en el Segundo Consejo Federal de la Hidrovía, que se reunirá en Rosario, Santa Fe, con el objetivo de avanzar en la licitación para el proyecto de mejoras de la Hidrovía Paraná-Paraguay.

La convocatoria fue oficializada a través de la Resolución 98/2021 del Ministerio, y extiende la invitación a participar del evento a organizaciones no gubernamentales, organismos públicos, instituciones académicas y agrupaciones sindicales. El objetivo del encuentro es analizar más de 70 propuestas sobre la Hidrovía, y poder avanzar en la confección de los pliegos para el llamado a licitación pública.

El director del Banco Nación, Claudio Lozano, habló con Show Político, de este tema que genera chispazos dentro del Frente de Todos: "Es el momento y la oportunidad para recuperar el papel del Estado en el control de nuestros ríos y nuestro comercio exterior. Tenemos que recuperar las facultades que perdimos en el marco de ‘la noche' menemista". Para Lozano, la casi segura prórroga transitoria, puede convertirse en una maniobra para que al final nada cambie: "La eventual prórroga, de la concesión de la Hidrovía, no debería ser una excusa para mantener un negocio rentable multimillonario de una empresa transnacional con un grupo local, y que está al servicio -fundamentalmente- del comercio de las grandes empresas transnacionales que dominan el complejo agroindustrial de la Argentina".

"En caso de necesitar hacer una prórroga, tiene que ser acotada al tiempo necesario para crear una empresa pública, que retome el control sobre el dragado y el balizamiento de lo que son las aguas del Río Paraná. Todo en un conjunto de políticas, que nos tiene que permitir volver a tener control público sobre el comercio exterior y sobre la oferta de divisas, y consecuentemente poder poner límites a las maniobras de sobrefacturación de importaciones, de subfacturación de exportaciones y de contrabando que le quitan, permanentemente, divisas a nuestro país", sostiene Lozano.

Esta es la batalla que se produce al interior de la coalición de Gobierno con la Hidrovía, entre un sector que pide el control total del Estado; otro que propone que la administren varias empresas y el más conservador; que se limita a preparar una nueva licitación consensuada, para que prácticamente todo siga igual. De forma paralela, el establishment agroexportador se jacta de que ya tiene cerrado el acuerdo de una prórroga transitoria para la multinacional belga Jan de Nul.

Es el método típico de las corporaciones transnacionales: de forma silenciosa, están operando para mantener los privilegios que acumularon en las últimas dos décadas. Sobre esta telaraña de negocios le preguntamos al presidente del Consorcio de Gestión del Puerto La Plata, Pedro Wasiejko: "Desde el año 2014 que tienen una recaudación de unos 190 millones de dólares anuales, con un posible gasto efectivo de 120 millones dólares, por eso es ideal que un organismo público administre, recaude, y les pague a empresas que hacen el dragado, señalización y balizamiento. Además, es importante separar la licitación en tramos, para no entregarle a una sola empresa todas las obras".

Todas son propuestas que se van a chocar con los que toman decisiones. En la década del 90 se implementó un modelo económico para privatizar casi todas las áreas del Estado que generaban negocios. A partir del año 2003, con la llegada de Néstor Kirchner al poder, se empezaron a recuperar paulatinamente algunas empresas que se habían regalado a la patria contratista. ¿Puede ahora el presidente Alberto Fernández convertirse en la continuidad de Kirchner, para recuperar el control del Estado sobre la Hidrovía? En 18 días, con el Segundo Consejo Federal, nos vamos a enterar si el Gobierno puede y quiere enfrentarse al establishment agroexportador para que nuestro país tenga más soberanía y menos dependencia del poder real.

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