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Larreta truchó su viaje a Buzios, con sus 2 hijos y su hermano a un costo de U$S100 mil

Daniel Olivera

A Horacio Rodríguez Larreta siempre le gustó autopercibirse como un "new age". Una suerte de "subproducto político de los nuevos tiempos". Ese que puede darse dotes de administrador pseudoeficiente, ser capaz de surfear los escándalos, y hasta sacar rédito de los mismos.

Su doble turno como el pararrayos de Mauricio Macri le enseñaron hasta qué punto la imagen, el marketing y la lecturas de las encuestas, son vitales para sobrevivir en el territorio fangoso de la ciénaga política argentina. Sin embargo, 2021 trajo la conjunción negativa del New Age, el marketing y la vida personal. Una tormenta perfecta, como la llamaron el Hollywood.

El rumor de las redes   "...su mujer legal, B10, le puso una denuncia donde dice que HRL viaja para firmar documentos que le permitan transferir bienes a una empresa no declarada o de paraíso fiscal, para perjudicarla en la división de bienes...".

En el horóscopo chino, 2021 es el año del Perro. Y él es Perro. El pronóstico no pudo ser peor. Ni más acertado. En sus vínculos de pareja ya se vaticinaba la ruptura o desintegración. Así, sin más. Y los idus de Enero lo obligaron a blanquear una relación extramatrimonial con una bella y joven colaboradora. El tema se complicó, al extremo de tener que filtrar públicamente no sólo esta relación por fuera de su (¿ex?) matrimonio, sino que sería padre nuevamente, y -esta vez- de un hijo extramatrimonial.

Bárbara Diez, su (insistimos ¿ex?), asumió el escarnio, cerró un acuerdo de conveniencia mutua, y se refugió con sus hijos en el condominio de Miami que la (¿ex?) pareja usaba para escapadas de relax.

Y el año del Perro también le procuraría otras sorpresas desagradables. No sólo preanunció desastres en el amor, sino que en el trabajo, los estréses laborales lo podían desequilibrar.

Desajustada su vida personal, Larreta dejó de hacer pie firme en sus decisiones políticas. Precisamente en el momento exacto en que "errar" no es una opción. Cada vez más desconfiado de su relación con Mauricio Macri ("Mauricio no tiene amigos. Lo nuestro siempre fue un vínculo de trabajo", es su frase de cabecera, la cual repite como un mantra), no logra ubicar cómo juega Patricia Bullrich, ese juego perverso de 'obligarlo a radicalizarse' en su oposición al Gobierno. Todo esto ocurre en el fatídico momento en que él (Horacio) había planeado sostener la tabla en delicado equilibrio, mientras la ola mantuviera a flote a Alberto Presidente.

Jaqueado por esos dos frentes, el de Bárbara Diez y Mauricio Macri, el del amor y el del trabajo, Larreta arrancó el año del Perro con el aliento en la nuca de sus socios más peligrosos: los radicales porteños. La trilogía Lousteau-Jacobbitti-Nosiglia le comenzaron a horadar su construcción más sólida. Su bunker porteño.

El porrazo de fin de año, cuando una miríada de organizaciones ambientalistas y políticas le bocharon su negociado inmobiliario en Costa Salguero, le sirvió de espejo para sospechar que el Caballo de Troya ya se le había enquistado en su feudo. Su socio, Diego Santilli, se lo hizo saber, cuando en CABA estalló el escándalo de los Vacunatorios VIP para Prepagas.

Apremiado por esta trilogía de fuerzas "negativas", su buen saber y entender entró en turbulencia. Sólo así se explica la increíble idea de pedirle a figuras desgastadas del Gobierno Nacional -como Ginés, Vizzotti y Lammens- que le facilitaran un recurso burocrático de "razones humanitarias" para poder tomarse una semana de vacaciones en Buzios (vía Uruguay) con sus hijos -Matteo y Serena- y su hermano Augusto.

La historia es medianamente conocida (porque el sistema de silencios comprados a fuerza de pauta publicitaria lo tiene blindado).

Hace pocas horas se supo que el Jefe de Gobierno porteño quedó envuelto en otro escándalo. En la misma semana donde quedó señalado e imputado en Comodoro Py por privilegiar a pacientes de Prepagas sobre el resto de los porteños, en la distribución de vacunas contra el covid 19, otro desastre político lo tiene como principal protagonista y lo deja en offside. 

¿Qué hizo? Truchó unos documentos para pasar unos días en las playas de Buzios. Pero para lograr su cometido, contó con la inestimable colaboración de funcionarios de alto rango en el Gobierno de Alberto Fernández. 

Larreta a Brasil by Show Político on Scribd


Aunque parezca irreal, el Alcalde porteño salió del país en un vuelo privado y en su poder llevaba documentos firmados por Carla Vizzotti, del área de Salud; Matías Lammens, por Turismo; y Mario Meoni, de la cartera de Transporte. Todos estos le facilitaron su salida del país bajo "razones humanitarias", cuando no hizo otra cosa que irse de vacaciones a Brasil, con sus hijos y su hermano. La escapada costó la frívola suma de U$S100 mil y la empresa que le rentó el avión en la misma que administra el jet de lujo de Lionel Messi, que Alberto alquiló para la gira por México.

Este domingo a las 14:30 continuó -con un nuevo capítulo- el culebrón Buzios, cuando el avión que trajo al patrón de CABA tocó pista en el aeródromo de San Fernando. Larreta ya sabe que cometió un error táctico. El tema es ver cómo lo procesa y -por sobre todo- cómo supera el shock adrenalínico de sentirse acorralado. El año del Perro recién comienza.

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