Brasil: 300 mil muertos y un país derrotado políticamente

Fracasó el "método Bolsonaro"

Marcos Olivera

"¿Quién quiere el encierro? Nadie quiere el encierro. Necesitamos imponer medidas sanitarias eficientes ", dijo Queiroga, el cuarto y nuevo ministro de Salud de Brasil luego de que el contador de muertos por Coronavirus superara la fatídica cifra de 300.000. 

Ipanema, cerrada cómo medida restringida del gobierno de Río de Janeiro. (FLORIAN PLAUCHEUR)

Mientras el presidente Jair Bolsonaro sigue minimizando lo que alguna vez supo llamar "una gripezhina" y sigue con sus pedidos a los gobernadores y alcaldes que no aplicasen la paralización total de actividades. 

Algunos de los accesos a Copacabana e Ipanema, dos de las más populares, en la zona sur de la capital fluminense, estaban bloqueados con cintas para indicar la prohibición de paso. RICARDO MORAES

La falta de vacunas y medidas arrasaron con ciudades cómo Manaos o San Pablo y el contador de muertos superó los 300.000 -pareciera haber un atraso importante en el sistema- y superó los 12 millones de infectados. Algo cercano a un cuarto de la población argentina. 

Ciudadanos portan mensajes junto a los colchones con rosas que simbolizan las 300.000 víctimas por Covid-19 en Brasil. (Pilar Olivares)

 La última promesa de Bolsonaro fue crear un comité nacional de monitoreo de pandemias que lo integrarán representantes del Ejecutivo, los gobiernos estatales y el Congreso. Esto llega luego de que 1.500 economistas, banqueros y empresarios publicaran una carta exigiendo el confinamiento nacional así como el fin del falso dilema entre salvar vidas y recuperar la economía. 

EFE

Igualmente, Bolsonaro no cambia su discurso combativo y aclara que seguirá promocionando el uso de medicamentos de ineficiencia probada contra el COVID,-19 como la cloroquina y la ivermectina. 

El 18 de marzo murió murió el primer paciente de la Covid19 por falta de camas en São Paulo, la ciudad más rica de Brasil. (Twitter)

Lula, mientras tanto, sigue con sus manifestaciones tras recuperar sus derechos políticos. Crece su imagen entre los enojados y desolados brasileños que nunca se sintieron apoyados por el gobierno de Bolsonaro en la dura pelea contra una nueva enfermedad que golpeó en todo el planeta. 

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que niega la gravedad de la covid-19, criticó el cierre de las playas en la ciudad, su cuna electoral. (ANDRÉ COELHO)

 "Muchas de estas muertes podrían haberse evitado si el Gobierno hubiera hecho lo elemental. El arte de gobernar no es fácil, es el arte de tomar decisiones. Si el presidente respetara a la gente, habría creado un comité de crisis en marzo de 2020 " dijo Lula en su último discurso para tratar de calmar a una Brasil en crisis total. 


A Brasil le quedan 1.220 días 

Los datos que llegan de Brasil son impactantes. Según los científicos de la Fiocruz, 24 de los 26 estados de Brasil tienen más de 80% de ocupación hospitalaria, y el estado de Río de Grande do Sul, que es fronterizo con Argentina, ya fue superado en todas sus posibilidades, con un dramático 100% de camas UCI ocupadas. 

Vista general de un área reservada para los muertos por COVID del cementerio Nossa Senhora Aparecida de Manaos, el 5 de enero de 2021 (Michael Dantas)

 Además, este martes, Brasil rompió el récord de casos y muertes en 24 horas. Tuvo 2.841 decesos que se sumaron a la triste suma acumulada de 282.127 fallecimientos desde que comenzó la pandemia, y se ubica segundo en el ranking de países con mas víctimas por COVID-19, detrás de los Estados Unidos. 

Un voluntaria desinfecta las calles de una favela en Rio de Janeiro (Ricardo Moraes)

En este contexto, el gobierno de Jair Bolsonaro no ayuda para nada. En medio de la "peor crisis hospitalaria de la historia" -como lo definieron los científicos de Fiocruz- el mandatario, que responde a la extrema derecha religiosa evangelista, tuvo que cambiar por cuarta vez de ministro de Salud. Finalmente, se decidió la compra de 561 millones de dosis hasta diciembre, medida que parece no alcanzar, pero que alivia un poco a los habitantes de Brasil.

Los gobernadores de grandes ciudades como San Pablo o Manaos decidieron rebelarse contra Bolsonaro, y aplicar las medidas que el presidente no cree necesarias para combatir el virus, como las cuarentenas obligatorias y el uso obligatorio de mascarillas. 

Dilza Maria Pereira Rodrigues, 71, convalece en la casa de su hija, 2 de enero de 2021 ( Michael Dantas)

La principal preocupación también tiene que ver con la baja cantidad de personas que se vacunaron contra el virus. De momento, solo el 3,1% de la población de Brasil recibió al menos una dosis de alguna de las vacunas contra el Coronavirus. Algo que se viene repitiendo a lo largo y ancho del continente. 

Cada vez mas tumbas para los muertos del Coronavirus en Brasil. (AFP)

El efecto Lula, además de abrir una nueva etapa en la convulsionada vida política del país tropical, se está haciendo sentir en la gestión de la pandemia. "Vacuna para generar empleos. En los próximos meses vacunaremos a decenas de millones de brasileños", escribía en su cuenta de Twitter Flávio Bolsonaro, primogénito del presidente, quien ya es considerado como genocida por buena parte del electorado local. 

Flávio, quien ocupa un cargo como senador, y actualmente está siendo investigado por corrupción, publicó estas declaraciones minutos después de que Lula pronunciase su primer y esperado discurso, en que el defendió el uso de la vacuna y de la mascarilla. El diputado Eduardo Bolsonaro también apoyó las vacunas en sus redes sociales.

El expresidente Lula da Silva recibe la vacuna de la farmacéutica china Sinovac (HANDOUT-Reuters)

Argentina, Perú, Colombia y Paraguay encienden alarmas ante el fuerte incremento de casos y muertes que se vive en Brasil. El país de Latinoamérica que mas vacunó a su población durante los últimos meses fue Chile, que ya empieza a relajar las medidas. Mientras, los demás países monitorean la entrada de la cepa brasileña -la cual, en principio, es mas contagiosa- y se equipan con millones de vacunas para lograr la mentada "inmunidad de rebaño". ¿Alcanzará? 

Una paciente entra a un colapsado hospital. (Tarso Sarraf)

Quizá el dato más desalentador para la población de la mencionada región, es que -según la medición del portal timetoherd.com que analiza cuántos días le quedan de pandemia a cada país del planeta (según su cantidad de casos, muertes y vacunados)- a Brasil todavía le quedan 1,233 días de pandemia. Es decir, unos 3 años y 5 meses. Estos datos hacen pensar que sea posible una catástrofe aún peor que la actual. 

Un hombre llora la muerte de su hija a causa del Coronavirus. (Michael Dantas)

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