La siniestra estafa del macrismo a la clase media con los UVA

Engañados por Macri, endeudados de por vida

Miguel Ponce de León

Un plan de estafas siniestro. Un anzuelo con carnada para peces en estado de desesperación. Una vez mordida la lombriz, el desenlace estaba previsto. Era imposible echarse atrás. Los tironeos desesperados no sirvieron. No hubo forma. Sadismo explícito de un Gobierno aliado al lobby bancario especulativo y al entramado inmobiliario.

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Los créditos UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) lanzados durante el Gobierno del ex presidente Mauricio Macri, empezaron como una gran promesa de acceso a la vivienda, a automotores y maquinarias para la producción, con un interés accesible, pero pasaron a convertirse en una pesadilla para la mayoría de los endeudados. Fueron -y siguen siendo- una trampa planificada del sistema bancario, que parece tener como objetivo que el deudor nunca termine de pagar.

El ingreso a estas burbujas inmobiliarias -al comienzo- es beneficioso, pero con el paso de los años se va convirtiendo en una asfixia "legal", totalmente planificada. En algún punto, funciona igual que los préstamos del Fondo Monetario Internacional a países en crisis económica: se recibe un dinero que, por los intereses que se acumulan, nunca se termina de pagar, y al acreedor, lo que más lo beneficia no es la devolución del dinero, sino la deuda eterna.

El presidente Alberto Fernández heredó de la gestión de Cambiemos a todos los endeudados del esquema de créditos UVA, que están atados a la inflación, mientras los ingresos y los salarios evolucionan por debajo del ritmo de aumento de los precios internos. A esto se suman los constantes saltos devaluatorios, que aceleraron los ajustes de capital y de intereses, y llevó a que muchas familias hayan pagado ya dos veces el valor inicial del préstamo, y sigan debiendo. ¿Puede el actual Gobierno desenredar la trampa financiera en la que quedaron los deudores de créditos UVA?

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El abogado Adrián Albor defiende a muchos deudores que se sienten estafados por los créditos UVA: "Macri materializó lo que ya se había hecho en España, Portugal, Italia y Grecia, con un sistema de créditos que llevó a muchos a perder sus viviendas, y hasta a suicidarse. En Argentina se dieron tres modalidades de créditos hipotecarios: para el acceso a una vivienda, prendarios para autos cero kilómetro, y préstamos personales. Con el aumento del costo de vida y del desempleo, desde el año 2016 muchos se endeudaron para gastos corrientes, y hasta paga poder pagar medicamentos. Como los préstamos se actualizan por la inflación, y las paritarias de salarios se cierran por debajo, hay casos de personas que dedican el 80% de su salario para pagar la cuota, o han tenido que tomar dos trabajos, uno para vivir y otro para pagar la deuda".

La trampa de los préstamos de Uva se agravó por las consecuencias económicas de la pandemia del Coronavirus. Sergio Ponzetti vive en Rosario, junto a su familia, y está asfixiado por el préstamo: "Mi señora no está trabajando por la pandemia, no puede conseguir trabajo, y yo estoy suspendido en la fábrica, en la que soy empleado. El Banco me sigue aumentando la cuota todo el tiempo, y ya no puedo pagar, necesito que se congele el monto".

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La suba permanente de la cuota va limando los ingresos, hasta de los que sacaron el préstamo, para una inversión. Isabel Lasalla, por ejemplo, pidió el dinero para adquirir un vehículo automotor para trabajar: "Fui estafada por el Banco Provincia, en el gobierno anterior, y en el gobierno actual. Saqué un crédito UVA para tener un vehículo para trasladar mercadería, pero en estos años me fundí, tuve que cerrar el negocio, y hoy pago más por la cuota de este auto que por la vivienda en la que estoy con mis tres hijos".

Así hay miles familias endeudadas en todo el país, que reclaman que haya una solución de fondo en vez de nuevos plazos para pagar la deuda. En este sentido, el abogado Adrián Albor sostiene que hay una salida sin costos para el Estado, porque "lo que hay que hacer es que los bancos sustituyan el sistema UVA por un por uno tradicional. Acá no hay un asunto entre privados, como en una entrevista dijo el presidente. Casi el 90% de los créditos se tomaron con bancos estatales".

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Silvina Basile es uno de los ejemplos más claros de la trampa de este crédito. En el año 2018 vendió un departamento, y para comprar una casa sacó un préstamo de $2.500.000, con una cuota mensual a pagar de $16.000. Actualmente debe $8.000.000, después de todo lo que ya pagó, y tiene una cuota mensual de $48.000, que afecta el 61% de su sueldo. "Hasta el momento las medidas que adoptó el Gobierno fueron parches y paliativos que no hacen más que extender la agonía y patear la pelota para adelante", reclama Silvina.

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Desde el Banco Nación aseguran que tienen otorgados 48.600 créditos, y que solo 129 están con reclamos, que no van a llegar a una ejecución por embargo, porque se van a hacer renegociaciones de la deuda. O sea, más deuda, una deuda distinta, con otros plazos, que generarían menos asfixia. El sistema de créditos UVA termina siendo similar a la deuda de un país con organismos internacionales. Los pagos son siempre difíciles de cubrir, y ponen al deudor en una situación de subsistencia, ante compromisos que siempre aumentan, y parece que nunca van a terminar. 

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